Guia para cultivar Ajo en Aguascalientes

Folleto para Productores Núm. 21

 
 M.C. Luis Martín MACIAS VALDEZ
Investigador del Programa de Hortalizas. Campo Experimental Pabellón. CIRNOC-INIFAP.
M.C. Cuauhtémoc C. VALADEZ MARIN
Investigador del Programa de Productividad, hasta marzo de 1999. Campo Experimental Pabellón. CIRNOC-INIFAP.
Dr. Luis César LOPEZ FRIAS
Investigador del Programa de Fitopatología, hasta marzo de 1999. Campo Experimental Pabellón. CIRNOC-INIFAP.
 
 

CONTENIDO

Introducción
Selección del terreno
Preparación del terreno
Variedades
Epoca de siembra
Selección de la semilla
Preparación de la semilla
Desinfección de la semilla
Siembra
Densidad de población
Riegos
Fertilización
Labores de cultivo
Combate de malas hierbas
Plagas
Enfermedades
Cosecha

Personal Investigador
 
 

INTRODUCCION

México, ha sido uno de los principales países productores de ajo en el mundo, colocándose entre los diez primeros lugares por su volumen de producción.

En la República Mexicana, los estados productores más importantes son: Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, Puebla, Sonora, Querétaro y San Luis Potosí; en su conjunto, estas entidades producen cerca del 94% del total nacional.

El consumo de ajo fresco per cápita anual, es de aproximadamente 400 gramos; sin embargo, se considera que alrededor de un 10% de la producción nacional se destina para uso industrial (aceite, polvo, medicamentos, entre otros), un 63% se consume en fresco y el restante 27% es exportado.

Se han identificado 19 empresas exportadoras de ajo, las cuales comercializan el 41% del total nacional exportado, de éstas, seis se ubican en Aguascalientes, uno de los estados de mayor producción de ajo en la República Mexicana; su área principal de siembra se encuentra localizada en la región Norte del estado y colinda con la región Sur del estado de Zacatecas, formando una zona productora compacta con características ecológicas apropiadas para el cultivo del ajo.

Así mismo en Aguascalientes, este cultivo ocupa el primer lugar en cuanto a superficie sembrada dentro de las hortalizas de invierno, en donde se obtiene un rendimiento promedio que fluctúa entre 8.5 a 9 ton/ha para ajos blancos y 6 ton/ha de ajos morados.

Su importancia económica está basada en el alto valor de la producción que se obtiene y su importancia social se fundamenta en la mano de obra que genera, ya que se utilizan aproximadamente 140 jornales por ciclo por hectárea en ajo blanco y 120 en ajo morado, lo cual genera empleo en el medio rural.

A continuación, se describen los lineamientos técnicos que el Campo Experimental Pabellón sugiere para la siembra del ajo en la región.
 

SELECCION DEL TERRENO

Para el cultivo del ajo se prefieren terrenos planos, de textura franca y sin problemas de salinidad, pedregosidad y drenaje; además, para reducir los problemas causados por nemátodos o enfermedades, es conveniente utilizar un suelo donde no se haya sembrado ajo o cebolla durante los tres años inmediatos anteriores. Si se sabe que en el terreno existen antecedentes de problemas con pudrición blanca, es preferible evitar sembrar ajo en dicho terreno; sin embargo, si se decide realizar la siembra en dicho terreno, entonces es recomendable aplicar productos químicos (como Rovral 50 PH, en dosis de 2.0 kg/ha) en las áreas donde se haya presentado la enfermedad.
 

PREPARACION DEL TERRENO

El ajo es un cultivo que tiene raíces poco profundas; sin embargo, se requiere de una buena preparación del terreno para facilitar la siembra, favorecer la emergencia y el desarrollo del cultivo.

Subsoleo. Esta práctica tiene como función romper la capa compactada que se forma por el paso de la maquinaria, facilitar la penetración de humedad, además de permitir una mejor aireación del suelo. Dependiendo del terreno, el subsoleo se debe realizar cuando el arado al barbechar no se entierre lo suficiente (30 cm) para voltear la tierra.

Barbecho. Se debe realizar cuando el suelo tenga un contenido de humedad adecuado, que permita la penetración del arado a una profundidad de 25 a 30 cm y se recomienda realizarlo después de la cosecha del cultivo anterior para aprovechar la humedad residual.

Esta práctica se hace con el fin de romper, aflojar y voltear la capa arable e incorporar los residuos de malas hierbas y de la cosecha anterior para propiciar su descomposición y con esto aumentar la fertilidad y el contenido de materia orgánica en el suelo. También favorece a la aireación y ayuda a eliminar parcialmente las plagas del suelo al exponer los huevecillos, larvas y pupas al frío, al sol, al aire de la superficie y a sus enemigos naturales.

Rastreo. Se debe efectuar cuando el suelo tenga un contenido de humedad adecuado que permita desbaratar los terrones y dejarlo bien mullido; además, se requiere adicionar a la rastra un tablón o riel para emparejar el suelo; si el suelo lo requiere, se puede dar otro paso de rastra en sentido perpendicular al primero; en caso de no quedar bien nivelado, se recomienda utilizar la niveladora.

Surcado. Los surcos se deben hacer con una pendiente menor del 2%, siguiendo las curvas a nivel del terreno para lograr una distribución uniforme del agua de riego y evitar encharcamientos. La distancia entre surcos varía de 80 a 85 cm, dependiendo del tipo de maquinaria con que se cuente.
 

VARIEDADES

La mayoría de las variedades que tradicionalmente se siembran en la región, han sido preservadas a través del tiempo por la multiplicación vegetativa de la variedad original. Este tipo de reproducción mantiene fielmente las características de dicho material original.

Las variedades probadas por el Campo Experimental Pabellón, que han mostrado los rendimientos más altos y de mejor calidad son las siguientes:

Perla. Es una variedad tardía, con un ciclo vegetativo de aproximadamente 240 días; sus bulbos son de color blanco cremoso con una cantidad de dientes que varía de 10 a 16 por bulbo, cubiertos por siete túnicas externas en promedio a la cosecha. El rendimiento obtenido experimentalmente es de 16 a 18 toneladas por hectárea.

La planta mide de 40 a 45 cm de altura, su follaje es abierto con hojas de color verde pálido, sin embargo, es una variedad susceptible al "escobeteado", también conocido como "rebrotado" o "arrepollado".

El escobeteado, es una malformación fisiológica producida por un exceso de vigor, se caracteriza porque el follaje de las plantas afectadas toma una apariencia de "escobeta", observándose unas hojas más finas que surgen entre las hojas adultas. Cuando la malformación es grave, la planta se abre completamente. Los bulbos de tales plantas pierden sus túnicas externas y los dientes periféricos quedan descubiertos.

Este daño se presenta todos los años, aunque en diferente grado, dependiendo de las temperaturas registradas; así, por ejemplo, cuando las temperaturas mínimas de marzo y abril son más altas de lo normal, la incidencia del escobeteado es mayor y visceversa.

También se ha determinado que el escobeteado está influenciado por algunos factores de manejo agronómico del cultivo, tales como fecha de siembra, fertilización nitrogenada y densidad de población. Los resultados obtenidos experimentalmente, indican que las siembras tempranas, las dosis altas de nitrógeno y las densidades de población bajas, incrementan los daños por escobeteado. La combinación de los tres factores agudiza el problema.

California. Esta es una variedad de reciente introducción al estado, posee un ciclo vegetativo más largo (260 días) que los materiales sembrados tradicionalmente. Produce bulbos de color blanco con un número de dientes que varía de 18 a 26, con un promedio de 22. El rendimiento que alcanza experimentalmente es de 18 a 20 ton/ha. La planta mide en promedio 50 cm, el follaje es abierto y de color verde pálido.

Chileno. Esta variedad produce bulbos de color morado, con un promedio de 19 dientes (variando de 11 a 22), los cuales están cubiertos con 5 a 6 capas.

La planta tiene una altura promedio de 50 cm y de follaje semiabierto, con hojas de color verde intenso. Su ciclo es de 160 días y su rendimiento medio es de 7 a 8 ton/ha.

Taiwán. Los bulbos que produce esta variedad son de color morado, con un promedio de 9 dientes (variando de 7 a 13). La altura de la planta es de 50 cm, sus hojas son de color verde intenso y su follaje no muy abierto. Tiene un ciclo vegetativo de 160 días y su rendimiento por hectárea es de 7 a 8 toneladas.
 

EPOCA DE SIEMBRA

La mejor época para sembrar las variedades tardías, las cuales son Perla y California, está comprendidas entre el 10 y 20 de octubre, debido a que las siembras más tempranas aumentan el problema del "escobeteado" y las más tardías reducen considerablemente los rendimientos y la calidad de la cosecha.

Las variedades de bulbo morado, que son más precoces, se pueden sembrar durante todo septiembre, pero su periodo óptimo de siembra es del 20 al 30 de septiembre.
 

SELECCION DE LA SEMILLA

Debido a que el ajo es una especie que se reproduce vegetativamente, se debe tener especial cuidado al seleccionar los dientes o "semilla", ya que los tamaños del bulbo y diente influyen directamente sobre el rendimiento y calidad de la cosecha. Por lo tanto, al momento de cosechar, se deben escoger los bulbos que tengan la mejor forma, que sean sanos y de buen tamaño. Si se eligen bulbos pequeños, deformes o escobeteados se reducirá notablemente el rendimiento.

Los bulbos seleccionados se colocan en cajas especiales o "jitomateras" y se guardan en un lugar sombreado, fresco y bien ventilado.
 

PREPARACION DE LA SEMILLA

Los bulbos se deben desgranar cinco o diez días antes de la siembra para evitar que se deshidraten, ya que el almacenaje prolongado de la semilla desgranada, provoca la pérdida de humedad o "vaciado de los dientes", con lo que pierden su poder germinativo.

Debido a que el rendimiento del ajo depende del tamaño de la semilla utilizada, se aconseja separar los dientes por tamaño: grandes (6 gramos), medianos (3 gramos), chicos (1.5 gramos) y muy chicos (0.5 gramos). Para la siembra, se recomienda utilizar los de tamaño grande y mediano; los chicos se deben eliminar o sembrar por separado.
 

DESINFECCION DE LA SEMILLA

Los nemátodos constituyen uno de los problemas principales que afectan el rendimiento y la calidad del ajo. Estos pueden encontrarse en los dientes que se utilizarán como semilla, o bien, en el suelo donde se realizará la siembra.

Por su tamaño pequeño, los nemátodos no pueden ser observados a simple vista y su ataque se puede presentar en cualquier etapa del desarrollo de la planta. Al entrar en actividad, el nemátodo se introduce a la planta por la raíz, con lo que provoca su pudrición y muerte. Las plantas afectadas muestran un amarillamiento en las hojas y un achaparramiento de la planta, que al extraerse presenta el bulbo partido y flojo, las raíces son de un color café y se desprenden fácilmente.

El control de esta enfermedad es estrictamente preventivo; por lo tanto, las aplicaciones de agroquímicos se deberán realizar tanto a la semilla como al suelo, ya que son las dos formas de infección.

Para determinar si su semilla o el suelo contienen nemátodos, es necesario tomar muestras y enviarlas a analizar al laboratorio de Sanidad Vegetal Regional, donde se determinará su presencia o ausencia.

Es importante desinfectar la semilla antes de la siembra, sumergiéndola durante dos minutos como máximo en una solución de cinco centímetros cúbicos de Nemacur 400 (Fenamifos) por litro de agua.

Se sugiere utilizar una "pila" o un recipiente que deberá contener la solución desinfectante y donde se pueda introducir la semilla contenida en una "arpilla" o caja de plástico durante el tiempo sugerido anteriormente; en seguida se debe extender la semilla en un asoleadero para dejar que se seque y posteriormente poderla utilizar para la siembra.

Otra opción es aplicar 40 a 60 kilogramos por hectárea de Nemacur 2% granulado adicionado en bandas, antes o durante la siembra y como medida preventiva, es importante seleccionar terrenos para la siembra donde no se haya sembrado ajo o cebolla durante los tres años anteriores.
 

SIEMBRA

Para efectuar el rallado de las hileras donde se depositará la semilla hay que adaptar a la barra porta herramientas, dos timones por surco, atrás de los arados surcadores. Los timones van separados a 20 o 25 cm entre sí, dependiendo de la distancia entre hileras.

En los surquitos abiertos por los timones que se muestran en la figura, se coloca la semilla con la punta hacia arriba. Se recomienda sembrar los dientes más grandes a 10 centímetros de distancia y los medianos a 8. Posteriormente, se cubre la semilla con una capa de tierra de 4 a 5 centímetros con otro paso del tractor y utilizando rejas grandes que a la vez formarán el surco.
 

DENSIDAD DE POBLACION

La cantidad de semilla para sembrar una hectárea varía de 600 a 1,500 kg, dependiendo de la variedad, del tamaño del diente utilizado y de la densidad de población deseada.

La cantidad de plantas por hectárea varía de 234,000 a 250,000 de acuerdo con la separación entre surcos y plantas.
 

RIEGOS

Inmediatamente después de sembrar, se aplica el primer riego, procurando que el agua fluya lentamente y suba por trasporo al lomo del surco; sin embargo, se debe evitar encharcamientos o que el agua rebase el lomo del surco, debido a que se forma una costra dura que dificulta la emergencia de la planta.

Diez días después del primer riego, se recomienda aplicar otro riego ligero, con el fin de favorecer la germinación de las semillas que no lo hayan hecho en el primer riego. Con esto, se logra la emergencia de un buen porcentaje de plántulas.

De acuerdo con las condiciones climáticas de la región, los requerimientos de humedad de la planta en sus diferentes etapas de desarrollo y a de la textura del suelo, los primeros seis o siete riegos se deben aplicar cada 15 a 25 días. Después, cuando las temperaturas comienzan a elevarse, los riegos deben ser más frecuentes, con intervalos entre ocho y diez días. El último riego se debe aplicar a los 15 o 20 días antes de la cosecha.

Normalmente, el número de riegos que requieren los ajos precoces (morados) varía de siete a nueve y la lámina total a aplicar es de aproximadamente 46 cm.

En ajo Perla se aplican de 14 a 18 riegos con una lámina total de 73 cm y en el ajo California son 16 a 20, cuya lámina total es de 85 cm.

En general, es importante mantener una buena humedad en los primeros 20 cm de la cama, ya que es donde se localiza el bulbo y la raíz.
 

FERTILIZACION

El ajo es un cultivo que puede responder en forma favorable o desfavorable a la aplicación de fertilizantes, o sea, es una planta muy sensible a los excesos o deficiencias de nutrimientos.

De acuerdo con los trabajos de investigación realizados por el Campo Experimental Pabellón, se ha determinado como adecuada la fórmula de fertilización 180-80-100.

La mitad del nitrógeno, todo el fósforo y todo el potasio se debe aplicar al momento de la siembra o antes del primer riego de auxilio y el resto del nitrógeno a los 50 0 60 días después de la primera aplicación.

Se sugiere utilizar 440 kilogramos de Sulfato de amonio como fuente de nitrógeno en la primera aplicación, que equivalen a 90 kilogramos de nitrógeno y 400 kilogramos de Superfosfato de Calcio simple como fuente de fósforo que equivale a 80 kilogramos de fósforo.

En el caso de potasio, aplicar 200 kilogramos de Sulfato de Potasio para completar los 100 kilogramos recomendados.

Para la segunda aplicación de nitrógeno, se utiliza cualquier fertilizante nitrogenado y en la cantidad ya especificada anteriormente.

Los excesos de nitrógeno, no aumentan los rendimientos y calidad de ajo; sin embargo, sí provocan pérdida de calidad, ya que los bulbos se abren y además se alarga el ciclo vegetativo del cultivo.
 

LABORES DE CULTIVO

Cuando la tierra dé punto, a los ocho o diez días después de aplicar el primer riego, conviene dar una rastrillada en el lomo del surco para quitar unos 2 o 3 cm de tierra con la finalidad de tumbar y desmoronar los terrones, emparejar el lomo del surco, eliminar la maleza recién nacida, arropar la humedad y conseguir una emergencia uniforme.

Además, se sugiere dar de tres a cuatro cultivos durante el ciclo para eliminar la maleza, arropar la humedad, mantener el suelo mullido y lograr una mejor infiltración del agua de riego. Procure que las rejas de la cultivadora se coloquen al centro del caño del surco para no dañar las raíces.

Los cultivos se pueden realizar con tractor o con yunta, pero con rejas pequeñas y solamente en el último paso de la cultivadora se debe levantar el surco y "aporcar" bien la planta.
 

COMBATE DE MALAS HIERBAS

La eliminación de maleza se puede hacer por medio de control mecánico o químico, o bien, hacer una combinación de ambos, con el fin de disminuir la competencia por luz, agua y nutrimientos.

La población de malas hierbas que aparecen durante el ciclo de cultivo es baja, debido a las bajas temperaturas invernales que se presentan en la región, la cual puede ser controlada con la rastrillada que se realiza después del primer riego y con unos dos deshierbes manuales posteriores, para mantener el cultivo libre de maleza hasta la cosecha.

En el Cuadro 1, se presentan los herbicidas utilizados para el combate de malas hierbas, así como las dosis y épocas de aplicación.

CUADRO 1. HERBICIDAS UTILIZADOS PARA EL COMBATE DE MALAS HIERBAS EN AJO.
                 CEPAB. 1997.

H e r b i c i d a
Dosis
Epoca de aplicación
Dacthal W-75% (Clortal-dimetil)
10.0-12.0 kg/ha
Al sembrar o posteriormente
Faena (Glifosato)
2.0-4.0 lt/ha
Presiembra
Goal (Oxifluoren)
1.0-1.5 lt/ha
Preemergente
Stomp-330 (Pendimetalin)
4.0 lt/ha
Preemergente

 

PLAGAS

Los trips, constituyen la plaga principal que atacan al cultivo del ajo. Estos son insectos que miden aproximadamente un milímetro de largo, de color amarillento y generalmente atacan en el cogollo de las plantas.

Los trips aparecen desde la emergencia de las plantas y sus poblaciones se incrementan cuando las temperaturas ambientales son altas, aunque disminuyen rápidamente con la presencia de lluvias o temperaturas frías. Se ha comprobado que cuando las infestaciones son fuertes y no se controlan, el rendimiento se reduce hasta en un 20 por ciento.

Para el control de los trips se puede aplicar Paration metílico (Paration metílico) en dosis de 1.0 a 1.5 litros por hectárea; o Malatión 1000 E (Malation) 1.0 litro por hectárea; o E-605 (Paration etílico) en dosis de 1.0 a 1.5 litros por hectárea. Cualquiera de estos productos se deben disolver en 400 litros de agua para lograr el cubrimiento total del follaje y un control eficiente.

Para determinar el momento de la aplicación del agroquímico se deben hacer muestreos periódicos. Cuando se encuentren diez trips por planta, es el momento de efectuar el control. Se realizan tantas aplicaciones como sea necesario para tratar de mantener la población abajo de diez insectos por planta. En general se realizan dos o tres aplicaciones por ciclo.
 

ENFERMEDADES

Mancha púrpura. Es una de las principales enfermedades que atacan al ajo. El agente causal es un hongo, el cual inicialmente ataca al follaje de la planta y provoca lesiones ovaladas de color púrpura que posteriormente invaden la mayor parte del follaje, con lo cual se reduce el rendimiento.

La enfermedad se presenta cuando el tiempo es nublado y lluvioso, con alta humedad atmosférica, seguida de temperaturas altas y cielo despejado.

Para prevenir esta enfermedad, se recomienda que al inicio de las primeras lesiones, se realicen aspersiones de Maneb más Zineb en proporción de 1:1. Se pueden usar de 1.0 a 1.5 kilogramos de cada producto por hectárea, disueltos en un volumen de agua suficiente, es decir, 400 o 600 litros, para hacer un buen cubrimiento de la planta. Otro producto que se puede usar para el control de la mancha púrpura, es el Manzate 200 (Mancozeb) en dosis de 1.0 a 2.0 kilogramos por hectárea; cuando el ataque sea muy severo, con cuatro o más pústulas por hoja, aplique una mezcla de Manzate 200 (Mancozeb) más Rovral (Iprodiona), en dosis de un kilogramo por hectárea de cada producto en 400 o 600 litros de agua, dependiendo del equipo aspersor con que se cuente.

Pudrición blanca. Causada por un hongo que provoca una pudrición color blanco, debido a que las raíces, el bulbo y el cuello de la planta se cubren con un moho blanco muy característico de esta enfermedad. Después, esta pudrición se torna color oscuro, por la presencia de unas pequeñas esferas oscuras, las cuales son las unidades reproductivas del hongo y son las que permiten que permanezca de un año a otro en el terreno.

Se ha determinado que el desarrollo de la enfermedad es más rápido con temperaturas del suelo entre 10 y 20 grados centígrados y en suelos secos (40 por ciento de humedad). Las manifestaciones externas se pueden confundir con la marchitez causada por los nemátodos; sin embargo, es posible distinguirlos al arrancar y observar las plantas; si el bulbo está reventado, el daño es debido a nemátodos y cuando se detecta como moho blanco o un color oscuro en el bulbo, se debe a la pudrición blanca.

Se recomienda sembrar semilla no contaminada para evitar la propagación de esta enfermedad.

Para prevenir la introducción de la enfermedad en áreas donde no se ha presentado, se recomienda sumergir los dientes de ajo en una solución de Rovral 50 PH (Iprodiona) a razón de 1.0 kilogramos por tonelada de semilla durante media hora antes de sembrar.

El tratamiento que ha dado mejores resultados para el control de esta enfermedad en terrenos ya infestados, consiste en aplicar a la semilla Rovral 50 PH en dosis de 2.0 kilogramos por tonelada de semilla y al suelo, sobre el surco, a razón de 2.0 kilogramos por hectárea.

Pudrición radicular. En las raíces y bulbos se presentan secamientos y pudriciones de color rosa. El tratamiento para este problema es aplicar Tecto (Tiabendazol) o Benlate (Benomil) en dosis de 1.0 kilogramos por tonelada de semilla.
 

COSECHA

La cosecha de los ajos precoces, entre los que se encuentran los morados Taiwán y Chileno, es a mediados de marzo. Los tardíos, como el Perla, es del 1º al 30 de mayo y el California del 20 al 30 de junio; sin embargo, es importante determinar el momento preciso de la cosecha, ya que prescindir de un riego disminuiría los rendimientos.

Para determinar el mejor momento de la cosecha se deben hacer muestreos periódicos de la parcela. Los mejores indicadores son cuando los tallos de las plantas estén muy flojos y no presenten resistencia al doblarlos, los bulbos tengan bien marcados los dientes periféricos, las últimas envolturas de los dientes estén secas y cuando las capas protectoras de los dientes individuales muestren una apariencia de papel. Esto puede observarse fácilmente al hacer un corte transversal y vertical de los bulbos en varios puntos del campo que esté por cosecharse.

Después de 10 a 15 días de haber suspendido el riego y cuando el suelo lo permita, se pasa un "cuchilla" accionada por un tractor por debajo de los bulbos para aflojarlos. Los bulbos se arrancan y se sacuden para quitarles la tierra, procurando no golpearlos uno contra otro ni contra el suelo para no dañarlos y evitar problemas en su empacado y almacenamiento. Los bulbos golpeados merman su precio o son rechazados por el comerciante y consumidor.

Con los bulbos libres de tierra se forman "gavillas" y se acomodan de tal forma que queden protegidos con su propio follaje para que no se decoloren por la acción del sol. Así, el ajo perderá el exceso de humedad y se terminará de formar. Esta operación también es conocida regionalmente como "acordonado" o "enchufado".

Diez a quince días después del acordonado, cuando los bulbos ya estén "curados" se realiza la limpia, la cual consiste en cortar las raíces y los tallos además de eliminar la tierra impregnada a los bulbos.

Por último, los bulbos se colocan en arpillas o cajas de plástico o madera para transportarlos a las bodegas o empacadoras, donde se procede a realizar la selección y empaque.

 

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