CONTROL BIOLOGICO DE PLAGAS DEL CAFETO

Dr. Luis L. Vázquez Moreno

Departamento Manejo de Plagas, INISAV, 110 y 5ta B # 514, Playa, Ciudad de la Habana, CUBA.

INTRODUCCION

El cafeto (Coffea spp, Rubiaceae) es una planta de gran importancia económica en Cuba, que se cultiva tradicionalmente en las principales regiones montañosas.

Básicamente se siembran las variedades pertenecientes a C. arabica, tales como Típica, Caturra, Catuay, Villalobo, y en los últimos años se ha introducido de C. canephora a variedad Robusta. Existe una estrategia en cuanto a composición varietal y se conocen las mejores para cada región del país.

Aunque se emplean varias tecnologías para el cultivo del cafeto, se han desarrollado con éxito las altas densidades de población, lo que según DNCC (1990) constituye una tendencia en aquellos países que trabajan por una explotación más intensiva y que en buena medida está condicionada, entre otras cosas, por la utilización de variedades de porte bajo. Esto se fundamenta en el hecho de que se ha demostrado que en el cafeto la manifestación de crecimiento que se relaciona más directamente con la producción es el área foliar; desde luego, con una adecuada estrategia de fertilización, mejoramiento de los suelos, manejo de sombra, poda y control fitosanitario, entre otros.

Respecto a los problemas fitosanitarios, éstos tienen una incidencia significativa en la producción y los rendimientos de este cultivo, y son característicos para las distintas regiones del país. Las enfermedades causadas por hongos, los insectos, los nematodos y las malezas constituyen los grupos de organismos nocivos que mayores pérdidas ocasionan (Vázquez, 1993).Dos ejemplos tipifican la importancia de estos: el minador de la hoja (Leucoptera coffeella) se estima que causa daños significativos, pues como consecuencia de sus ataques se produce la caída del 61 % de las hojas intensamente atacadas, la actividad fotosintética se reduce en un 50 % (Motte, 1976) y las pérdidas ascienden sensiblemente. Los nematodos (Meloidogyne spp) también se consideran organismos de gran importancia para este cultivo, refiriéndose por Fernández et al (1993) que los estudios de nocividad han demostrado que la progresión de los daños por el complejo de especies ha significado pérdidas en rendimientos superiores al 60 % en campos de producción afectados.

La lucha contra estas problemáticas ha tenido diversas etapas, hasta los tiempos actuales en que se ha desarrollado con éxito el Manejo Integrado de Plagas (MIP), que involucra aspectos socio-económicos y ecológicos, de gran valor en los agrosistemas donde se cultiva el cafeto en el país.

Precisamente, con el desarrollo del Plan Turquino, la ciencia y la técnica se ha convertido en un elemento activo en la montaña, lo que unido a la nueva estructura productiva adoptada y al incremento del personal técnico, entre otros, han permitido que tecnologías tan complejas como el MIP sean asimiladas en estos sistemas de producción (ACC, 1990).

Por otra parte, el éxito alcanzado en el país con el programa de lucha integrada contra el minador de la hoja (L. coffeella), que esencialmente minimiza el uso de insecticidas y se apoya en medidas agro y fitotécnicas, entre otras (Simón, 1989), ha contribuído a desarrollar más los métodos bio-racionales en el manejo de los problemas fitosanitarios en este cultivo, cuyos resultados se aprecian en nuestra producción cafetalera.

2. INVESTIGACION - DESARROLLO

Durante los últimos 15 años se han realizado diversas investigaciones fitosanitarias sobre el cultivo del cafeto en el país, todo lo cual ha estado estructurado en un programa nacional, bajo el auspicio del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (antes Academia de Ciencias de Cuba). Este programa estatal ha involucrado a los principales centros de investigaciones, estaciones y laboratorios de diferentes provincias, que de una u otra forma investigan o desarrollan servicios y extensionismo en este cultivo del cafeto.

Estas investigaciones coordinadas han generado un equipo multidisciplinario de carácter nacional, cuyos resultados se aprecian en la producción.

Los primeros estudios realizados fueron los inventarios de organismos nocivos y la determinación de las especies de mayor importancia, así como los estudios sobre biología y comportamiento, demografía y la elaboración de métodos de señalización (monitoreo) de las poblaciones, entre otros.

Posteriormente se trabajó en los diferentes métodos de control, desde el uso de productos químicos, tácticas culturales, medidas legales y más recientemente métodos de control biológico.

Esta larga etapa de investigación-desarrollo ha implicado también la superación de los técnicos de las áreas cafetaleras, que bajo el impulso del Plan Turquino permite que los resultados de las investigaciones se puedan generalizar en la producción.

El enfoque de estas investigaciones ha sido hacia el manejo del habitat, la minimización del uso de productos químicos y el incremento del control biológico, todo bajo una estrategia de manejo integrado que ha devenido en el manejo del cultivo y cuyos resultados los exponemos en apretada síntesis en esta conferencia.

3. EL AGROECOSISTEMA CAFETALERO DE MONTAÑA

Como ha expresado Quesada (1994), en contraste con los monocultivos como el algodón o la caña de azúcar, el cultivo del café es un semi-bosque de una complejidad considerable ya que, como se aprecia en el cuadro 1,además de los cafetos existen otras plantas y animales asociados.

A esto debemos agregar el hecho de que el cafeto se cultiva esencialmente en las zonas montañosas, donde existen bosques naturales y artificiales que ofrecen un servicio ecológico notable, muy superior al que reciben los cultivos de la agricultura intensiva de los llanos.

Por ello, para las condiciones socio-económicas y las características ecológicas de las áreas cafetaleras de Cuba, se ha considerado que la producción de este cultivo transita hacia la sostenibilidad, etapa en que el MIP contribuye notablemente.

Cuadro 1. Principales componentes del ecosistema del cafetal

FLORA

FAUNA

* Cafeto

*Invertebrados

*Arboles de sombra

*Vertebrados( anfíbios, reptiles, aves, mamíferos)

*Barreras vivas

 

*Cobertura viva

 

*Vegetación indeseable (malezas)

 

*Plantas epífitas

 

*Hongos

 

*Líquenes

 

*Musgos

 

*Microorganismos

 

Alto porciento de especies útiles en el balance natural, la circulación y el reciclaje de materia y energía.

Alta diversidad (mayor estabilidad)

Pocas especies nocivas

______________________________________________________________________

> Mayor factibilidad del MIP

4. PRINCIPALES ORGANISMOS NOCIVOS

Los problemas fitosanitarios del cultivo del cafeto en Cuba han sido dinámicos, dada la influencia de algunos cambios tecnológicos en las manifestaciones de los mismos.

Referente a los insectos, a finales del siglo pasado constituyó un problema la guagua verde (Coccus viridis (Green), cuando el cultivo tenía un gran auge en áreas de La Habana (Bruner, 1929). A medida que se extendió al resto del país y se establecieron cafetales en las regiones montañosas, fue ascendiendo la significación del minador de la hoja (Leucoptera coffeella Guerin-Meneville) (Cook y Horne, 1905), que se ha mantenido como la principal plaga del cultivo (Bruner et al., 1945; Mendoza y Gómez, 1982; CNSV, 1989).

En el cafeto inciden 61 especies de insectos (Vázquez, 1989) y se consideran otras plagas importantes, la bibijagua (Atta insularis Guerin); las chinches harinosas (Pseudococcus spp y Planococcus spp); los cóccidos (Coccus viridis (Green) y Saissetia spp.), el perforador de ramas (Xylosandrus compactus Eichhoff) y el picudo cenizo (Lachnopus spp.), entre otros ocasionales (Bruner et al., 1975; Mendoza y Gómez, 1982; Vázquez y Monteagudo, 1988a, 1988b; CNSV, 1989; Martínez, 1990).

Las enfermedades fungosas han constituído problemáticas significativas en algunas regiones, principalmente la antracnosis (Colletotrichum coffearum Nocack), la cercosporiosis (Cercospora coffeicola Berk y Ckc), el ojo de gallo (Mycena citricolor (Berk y Curt) y la llaga macana (Ceratocystis fimbriata Ell Harst), entre otras (CNSV, 1989) y más recientemente, la roya (Hemileia vastatrix Berk et. Br. (Prieto et al., 1990); esta última de mayor repercusión económica.

Respecto a los nematodos, cuatro especies del género Meloidogyne son conocidas: M. arenaria, M. incognita, M. javanica y M. mayaguensis (Fernández et al, 1993).

Las malezas son enemigos importantes del cultivo del cafeto, toda vez que como es conocido compiten con esta planta en la extracción de nutrientes al suelo, entre otros aspectos; y se considera que las pérdidas pueden ascender al 15 % (CNSV, 1989). Otra connotación de estos organismos se relaciona con la capacidad de hospedar fitonemátodos del género Meloidogyne, los que constituyen plagas de gran importancia en el cultivo (Acosta et al., 1990).

Según resultados de Pérez et al. (in littera), un total de 162 especies de malezas habitan en nuestros cafetales, siendo el 59,8 % de éstas dicotiledóneas anuales y el 29 % monocotiledóneas (anuales y perennes). Estos autores determinaron como los más importantes a: Paspalum conjugatum Berg.; Ipomoea sp.; Bidens pilosa L. y Alternanthera polygonoides R. Br.

5. ANTECEDENTES SOBRE EL CONTROL DE PLAGAS DEL CAFETO

EN CUBA

La lucha contra las plagas del cafeto ha pasado por diferentes etapas, las que han estado influenciadas por los problemas fitosanitarios existentes y las soluciones al alcance entonces.

Así, una primera etapa pudiese caracterizar las aplicaciones programadas de insecticidas granulados al suelo y de foliares según necesidades (Cuadro 2), el uso de fungicidas según la presencia de enfermedades y las aplicaciones programadas de herbicidas, entre otras. Aunque esta etapa pudiese considerarse en general hasta el año 1988, desde algunos años antes ya se utilizaba la metodología de señalización de Konnonova y Murguido (1986) para decidir los tratamientos foliares contra el minador de la hoja (L. coffeella) y las regulaciones sobre índices de nematodos para el uso de suelos y posturas se desarrollaba progresivamente.

Podemos considerar que a partir del año 1989 aproximadamente, en que se elabora el programa integral de defensa fitosanitaria (CNSV, 1989), se desarrolla una segunda etapa en la solución de los problemas fitosanitarios del cafeto, en coincidencia con la ejecución del primer programa de investigaciones (1986-1990).

Durante esta etapa se iniciaron sub-programas de lucha que concebían nuevos criterios para decidir el uso de productos químicos, a partir de los resultados de las investigaciones que de forma organizada se realizaban, así como se establecieron diferentes medidas agrotécnicas para la lucha contra estos organismos (CNSV, 1989).

Fue crucial en esta etapa la implantación del programa de lucha integrada contra el minador de la hoja (Simón, 1989), que introdujo nuevos elementos como el manejo del habitat y la conservación de los enemigos naturales y consideraba en el índice para la señalización el nivel de parasitismo. En realidad este programa revolucionó la protección fitosanitaria en nuestros cafetales y sentó las bases para una tercera etapa. Precisamente, con los resultados que se alcanzaron en las investigaciones, que de forma acelerada se desarrollaban por varias instituciones, surgieron nuevos elementos en el conocimiento de los principales organismos nocivos y se desarrollaron nuevas experiencias en cuanto a los métodos de control, principalmente el control biológico, tanto la conservación de enemigos naturales como el uso masivo de bioplaguicidas, el manejo del habitat y otras medidas bio-racionales, con la tendencia a minimizar o eliminar el uso de productos químicos en estos agrosistemas. Es necesario enfatizar que estos elementos se han desarrollado y aplicado con más intensidad en la región oriental del país, principalmente en la provincia de Santiago de Cuba.

Cuadro 2. Etapas de la lucha fitosanitaria en el cafeto en Cuba

ETAPAS TIPOS DE ORGANISMOS NOCIVOS

 

INSECTOS

ENFERMEDADES

MALEZAS

NEMATODOS

1ra

(hasta 1988)

Aplicaciones de insecticidas granulados y foliares por programa

Aplicaciones de fungicidas

Aplicaciones de herbicidas por programa

Rechazo de áreas infestadas para viveros

2da

(1989-1993)

Aplicaciones de insecticidas granulados por programa y foliares según índice de la plaga. Lucha integrada contra el minador

Aplicaciones de fungicidas según índice

Aplicaciones de herbicidas por composición y tipos de enmalezamiento Siembra de cobertura viva

Regulaciones sobre suelo e índices para posturas

3ra

(1993 en adelante) Desarrollo del MIP - Manejo del cultivo

 6. ESTRATEGIA GENERAL PARA EL CONTROL DE PLAGAS

Los problemas surgidos con el uso de los plaguicidas han permitido el desarrollo del Manejo Integrado de Plagas (MIP), que en esencia busca el manejo de las poblaciones de los organismos nocivos por debajo de los niveles donde provocarían daño económico. Según Rosset (1990) el MIP emplea estrategias preventivas en la medida posible, para minimizar los altos gastos de las estrategias curativas. Esta última, cuya táctica más conocida es el control químico, se deja para los casos donde la prevención falla.

Desde luego, con el auge que ha alcanzado el control biológico, este método ha ocupado un peso importante en la protección fitosanitaria y en el caso del cultivo del cafeto es uno de los elementos principales, junto con el manejo del habitat.

Precisamente, debido a la situación económica del país, se ha reducido sustancialmente el consumo de plaguicidas en el cafeto y ante la necesidad de mantener las producciones de este importante cultivo, los métodos bio- racionales constituyen la principal estrategia fitosanitaria, no sólo desde el punto de vista práctico, sino que las investigaciones se fueron enfocando hacia su incremento, toda vez que se persigue acelarar la conversión hacia el manejo del cultivo como estrategia más avanzada en la lucha fitosanitaria.

Como señalara Altieri y Rosset (1994) la conversión de una agricultura quimizada (industrial) hacia una agricultura sostenible, implica una etapa de tránsito, que es el MIP con la sustitución de insumos químicos por los biológicos; pero que se persigue la autosustentabilidad en las producciones agrícolas a pequeña escala (no empresas grandes), donde el componente básico del control de plagas es el manejo del cultivo.

Así, con la nueva estructura de UBPC que se ha adoptado en nuestra montaña y con el auge de la diversificación agropecuaria en estos ecosistemas, son cada día más aceptadas estas estrategias de control de plagas.

Desde luego, algunas características que poseen las principales zonas cafetaleras del país favorecen su aplicación, estas son:

7. PRINCIPALES METODOS BIO-RACIONALES EMPLEADOS

Como ya se ha indicado, desde el año 1989 se desarrolla un programa que en su concepción general es esencialmente bio-racional, ya que se basa principalmente en el manejo del cultivo.

Las áreas donde actualmente se aplica esta estrategia fitosanitaria se resumen por provincias en el cuadro 3 y las acciones preventivas y curativas que se realizan en este programa se explican a continuación.

Cuadro 3. AREAS DONDE SE APLICA EL MANEJO DEL HABITAT Y LA CONSERVACION DE LOS ENEMIGOS NATURALES.

Provincia

Area (cab)

Pinar del Río

130,4

La Habana

7,2

Cienfuegos

139,1

Villa Clara

114,4

Sancti-Spiritus

183,5

Holguín

407,8

Granma

507,7

Santiago de Cuba

823,9

Guantánamo

910,5

Total

3224,5

7.1 Manejo del habitat.

En los agroecosistemas, la práctica inteligente de diversas medidas agro y fitotécnicas, entre otras, se consideran dentro de los elementos básicos que conforman el manejo del habitat, como estrategia para reducir las afectaciones por concepto de insectos, enfermedades y malezas.

En el cultivo del cafeto, la regulación de la sombra y la poda constituyen el principal componente a manejar con fines fitosanitarios.

7.1.1 Regulación de la sombra.

En este sentido Simón (1989) determinó que la regulación de la sombra, además de ser vital para el cultivo, tiene influencia en el comportamiento del minador de la hoja (L. coffeella) y concluyó que a un aumento de la iluminación le corresponde un aumento en la incidencia de esta plaga, y que la condición de sommbrío más adecuada desde todo los puntos de vista (fisiológicos, agrotécnicos y fitosanitarios) es el del cafeto bajo sombra regulada con un 30 - 40 % de iluminación difusa (no directa) y agrega que, las condiciones extremas (a pleno sol o alta densidad de sombra) son perjudiciales.

Desde luego, la regulación de sombra es una labor compleja, que requiere experiencia y la consideración de varios elementos colaterales, tales como la topografía, el tipo de árbol de sombra, la época del año, los regímenes de pluviosidad, etc.

Por otra parte y no menos importante es el tipo de árbol a utilizar como sombra, todo lo cual se decide cuando se va a fomentar el cafetal.

Lo más importante es que no sea hospedero de los organismos nocivos al cafeto, pues sobre esto hay una vasta experiencia (Le Pelley, 1973). En nuestras condiciones se ha prestado mucha atención a este aspecto y se ha determinado que en esencia los nemátodos pueden desarrollarse en Samanea saman , Gliricidia sepium, Guazuma tormentosa, Ricinus comunis , Erythrina poepnigiapa. Sin embargo, en Inga spp y Albizzia spp no se presentan (Acosta et al., 1990), por lo que es necesario conocer la situación nematológica del área antes de decidir el tipo de sombra a emplear. De igual forma es conocido que Gliricidia sepium hospeda al agente causal de la llaga macana (Ceratocystis fimbriata) (CNSV, 1989). En relación con los insectos, aunque el minador de la hoja (L. coffeella), que es la principal plaga no se hospeda en los árboles de sombra utilizados en el país, algunos insectos polífagos pueden hospedarse en estos árboles.

Además, la estructura del árbol, su potencialidad de ofrecer un nivel de sombrío, la velocidad de crecimiento, etc., son aspectos que deben ser considerados.

A partir del uso de la regulación de la sombra en la lucha contra el minador de la hoja y de los resultados que se obtienen con este método, se realizaron estudios para evaluar su efecto sobre otros organismos nocivos, resultados que aún están en proceso. Al respecto se ha adelantado por Simón (1993), que similar densidad de sombra es la más adecuada para regular la roya (H. vastatrix), aunque se debe manejar la misma considerando las características edafo-climáticas de la zona.

7.1.2 Poda del cafeto.

La poda también es señalada por Simón (1989) como un elemento importante en la lucha contra el minador de la hoja (L. coffeella) y plantea: la poda del cafeto, además de cumplir con su primer objetivo que es rejuvenecer la planta, dar el equilibrio arquitectónico natural del cafeto, una armazón robusta y estimular el crecimiento y de los nuevos órganos, sobre todo con vistas a la fructificación, tiene también influencia directa desde el punto de vista fitosanitario.

Las plantas en libre crecimiento muestran un mayor índice de daños del minador de la hoja, lo cual está dado por el mayor número de ramas y hojas viejas y el total desequilibrio anatómico de la planta.

De igual forma la poda contribuye a eliminar ramas improductivas o enfermas, que constituyen reservorios de patógenos como C. gloesporioides y C. fimbriata, así como de perforadores como Xylosandrus compactus e Hypothenemus seriatus y los colloideos (C. viridis, Saissetia spp.).

7.1.3 Manejo del sitio de siembra.

En el fomento de nuevas áreas y en la resiembra resulta eficiente para la lucha contra los nemátodos alterar previamente el sitio donde se va a plantar la postura, esta medida preventiva reduce sensiblemente los niveles de estos organismos en las áreas infestadas.

Según Acosta et al. (1990) y Fernández et al. (1993) realizar el hoyado seis meses antes de la siembra, con remoción del mismo cada dos meses y aplicando P. lilacinus antes de la colocación de la postura, resulta altamente eficiente contra Meloidogyne spp.

7.2 Conservación de enemigos naturales.

Los enemigos naturales de plagas constituyen un componente principal del control natural y pueden definirse como la acción de depredadores, parasitoides y patógenos en la regulación de las poblaciones de una especie a niveles más bajos de los que ocurrirían en su ausencia (Beingolea, 1962).

Esta definición se refiere al control biológico que se da en forma expontánea en la naturaleza, como resultado de la co-evolución de plantas, animales fitófagos y carnívoros, entre otros organismos componentes de los ecosistemas.

Precisamente, la conservación en un sentido amplio son las acciones encaminadas a preservar y favorecer el equilibrio biológico y la diversidad de estos ecosistemas. Por tanto, constituye un método de control biológico.

En realidad la conservación ha tenido menor desarrollo que el control biológico clásico y que el control biológico por aumento, a los cuales se ha prestado mayor atención por parte de productores y fitoproteccionistas. Al respecto, Trujillo (1992) comentó que entre las tres estrategias básicas para la realización de programas de control biológico (clásico, aumento y conservación), la conservación tiene una situación paradójica en Latinoamérica, pues ésta es la forma de control biológico más ampliamente practicada (aunque muy probablemente inadvertidamente) por el campesinado, que es el grupo de agricultores más numeroso.

En los cafetales de Cuba se han determinado diversos organismos que constituyen enemigos naturales de las principales plagas, aunque, por supuesto, los inventarios y los estudios biológicos y demográficos de estos aún son insuficientes para lograr un mayor éxito en las tácticas conservacionistas.

En el cuadro 4 se resume el número de biorreguladores determinados hasta el presente y que han sido informados por Konnorova (1982, 1987); Simón et al. (1990), Bendicho et al. (1990), Martínez (1990), Simón y Vázquez (1993), Prieto et al. (1990), entre otros.

Cuadro 4. NUMERO DE ENEMIGOS NATURALES CONOCIDOS DE LOS PRINCIPALES ORGANISMOS NOCIVOS AL CAFETO.

Organismos nocivos

Número de especies biorreguladoras

1.Leucoptera coffeella

12

2. Coccus viridis

8

3. Saissetia spp.

4

4. Xylosandrus compactus

2

5. Planococcus spp. y

Pseudococcus spp.

9

6. Hemileia vastatrix

2

Las principales tácticas conservacionistas que se han empleado en nuestros cafetales, algunas inicialmente para la lucha contra el minador de la hoja (Simón, 1989) y otras devenidas con la situación económica del país al no contar con los productos químicos en la lucha contra las principales plagas, se resumen a continuación. Por supuesto, algunas de estas tácticas influyen directamente sobre los biorreguladores y otras de forma indirecta, pues tienen otros fines. De todas formas se las presentamos porque en su concepción integral tienen también el propósito conservacionista.

7.2.1. No uso de insecticidas foliares.

A pesar de que se había recomendado utilizar estos insecticidas en casos absolutamente necesarios y según el índice de las plagas (CNSV,1989) y que en el programa de lucha integrada contra el minador de la hoja (Simón, 1989) se decidía su aplicación según nivel de parasitismo y se delimitaba el área real a aplicar, la experiencia ha demostrado que estos productos son considerablemente negativos para los biorreguladores de las principales plagas. Así, en el caso del minador de la hoja, la reducción de estos productos ha incrementado el nivel de parasitismo global hasta más de un 50 % y los índices de la plaga han disminuido considerablemente.

Ejemplo de estos resultados se ilustran en la fig. 1, donde se representa una correspondencia entre la disminución de las áreas tratadas con insecticidas y de los índices de la plaga, los que disminuyeron sensiblemente y el inverso crecimiento del parasitismo global hasta niveles del 60 %.

Aunque no contamos con información referente efecto de esta estrategia sobre los enemigos naturales de las otras plagas, es evidente que ha sido beneficiosa, porque no se informan brotes o casos de importancia.

Desde luego, el impacto ambiental de esta medida ha tenido una repercusión aún no evaluada suficientemente, pues la fragilidad de estos ecosistemas había sido afectada con el uso de estos productos y esta táctica conservacionista ha permitido lograr un café más ecológico, pues los mayores volúmenes de productos químicos que se utilizaban en la montaña eran precisamente contra el minador de la hoja.

7.2.2. Siembra de cobertura viva y barreras vivas.

La cobertura viva se emplea con éxito como un método de control biológico de malezas (CNSV, 1989) y según los resultados de Simón (1989), tanto la Zebrina pendula como la Commelina diffusa constituyen refugio y alimento de los adultos de los parasitoides del minador de la hoja, por lo que no debe regularse en los periodos de mayor incidencia de esta plaga.

Sucede de igual forma con las especies utillizadas como barreras vivas para prevenir la erosión en los cafetales de montaña. Si no es factible la siembra de cobertura viva, debe manejarse la eliminación de malezas, y procura dejar algunas que florecen en la época de mayor incidencia de plagas, para que sus flores sirvan también a los adultos de los parasitoides.

7.2.3. Cultivos asociados.

El fomento de frutales como fuente de alimentación en la montaña ofrece un servicio ecológico a los cafetales, pues además de constituir fuente de alimento para los biorreguladores de las principales plagas del café, suministra especies de parasitoides quese desarrollan en las plagas de estos frutales, principalmente los parasitoides de los Coccoideos. Estas y otras plantas mielíferas son recomendadas y se están fomentando desde hace algunos años en todas las áreas cafetaleras.

7.2.4. Regulaciones en el uso de fungicidas cúpricos.

Es muy conocido en la literatura el efecto del cobre sobre los biorreguladores de plagas. En los resultados de Simón et al. (1990) se pudo demostrar el efecto negativo de los mismos sobre los parasitoides del minador de la hoja y se propuso aplicarlos en periodos de menor incidencia del minador de la hoja, en el que existe una menor actividad de los parasitoides. Resultados de esta medida se pueden apreciar en la fig. 2.

En las áreas donde las enfermedades fúngicas no constituyan problemas, no se deben realizar aplicaciones de cobre para mantener el desarrollo de los parasitoides. Por ello, donde se emplea Verticillium lecanii en el control de la roya, los parasitoides del minador son más activos.

7.3. Control biológico por aumento.

Las aplicaciones masivas de biopreparados juegan un importante papel en la lucha contra algunos organismos nocivos. El uso de estas sustancias contribuye a evitar la acción negativa de los productos químicos en estos ecosistemas.

Este método de control se está extendiendo paulatinamente en nuestros cafetales, para lo cual se han creado Centros Reproductores de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE), los cuales son laboratorios donde por métodos semi-artesanales se producen diferentes controles biológicos eficientes (Cuadro 5) contra las principales plagas. Estos productos, elaborados con tecnologías obtenidas en el INISAV, se producen con la calidad requerida y garantizan un control eficiente de dichos organismos nocivos.

Desde luego, su aplicación en cada caso obedece a un muestreo previo y a consideraciones ecológicas particulares de cada localidad, ya que por ejemplo, en el caso de la guagua verde (C. viridis), en muchos lugares ésta es bien controlada por sus biorreguladores, no siendo necesarias acciones de control. Por otra parte, X. compactus no es una plaga habitual, por lo que sólo se emplea B. bassiana cuando alcanza los índices establecidos para iniciar la aplicación del biopreparado. En otros casos como los nematodos, P. lilacinus se aplica según un análisis integral de la situación fitonematológica del área, aunque generalmente es utilizado de forma preventiva.

El uso de Trichoderma se ha limitado a los patógenos del suelo que afectan durante la fase de vivero, con buenos resultados.

Cuadro 5. PRINCIPALES ORGANISMOS NOCIVOS EN LOS QUE SE EMPLEA EL CONTROL BIOLOGICO POR AUMENTO.

Organismos nocivos

Control biológico empleado

1. Coccus viridis

Verticillium lecanii

2. Saissetia spp.

Verticillium lecanii

3. Xylosandrus compactus

Beauveria bassiana

4. Meloidogyne spp.

Paecilomyces lilacinus

5. Hemileia vastatrix

Verticillium lecanii

6. Rhizoctonia y otras

Trichoderma harzianum

7. Pseudococcus spp.

Beauveria bassiana

7.4. Muestreos

Las acciones preventivas y curativas tendrán mayor o menor éxito en dependencia de la vigilancia que exista sobre las poblaciones de los organismos nocivos.

El Sistema Estatal de Sanidad Vegetal, a través de las Estaciones Territoriales (ETPP) y los Laboratorios Provinciales (LPSV), ofrecen servicio de señalización y diagnóstico a todas las áreas cafetaleras del país. Para ello existe el personal calificado y las metodologías que garantizan estos servicios.

Los más importantes para el manejo de los organismos nocivos son:

7.4.1. Inspección: Las ETPP garantizan un servicio integral de inspección fitosanitaria a todas las unidades productivas, que en esencia incluye la detección de organismos nocivos, la determinación del índice de ataque y recomendaciones sobre medidas de control. Esta inspección incluye el diagnóstico.

7.4.2. Señalización: De igual forma, para los organismos nocivos de mayor importancia se realizan evaluaciones decenales sobre el desarrollo de sus poblaciones, a fin de avisar al productor sobre acciones necesarias para su control preventivo o curativo.

7.4.3. Diagnóstico: Los organismos nocivos que no pueden ser identificados a nivel de ETPP o que su diagnóstico requiera de técnicas complejas, se envían a los LPSV. Esto sucede regularmente con los nemátodos y cualquier especie de insectos u hongos no conocidos.

Por supuesto, este servicio de la ETPP se complementa con la labor diaria que realizan los técnicos de las unidades de producción.

8. CONSIDERACIONES FINALES.

Como ya se ha indicado, el programa cubano de manejo de plagas en el cafeto es el resultado de investigaciones y la experiencia práctica de un equipo de trabajo ha laborado en este propósito desde hace años, que no ha detenido su actividad y que anualmente incorpora nuevas técnicas a la producción cafetalera del país.

Los resultados se pueden apreciar en todas las áreas cafetaleras donde se ha generalizado este programa.

 

9. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.

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